Después de cuatro meses encerrado dibujando como una máquina, puedo sacar a la luz una muy pequeña parte de esa producción (fueron casi 300 páginas), gracias a la cual descubrí que los monstruos sí existen, uno se llama Hoaracio Otollini y cada vez que salía del ropero, además de asustarme me entintaba los borrones que yo le mandaba. Un lujo y un honor poder contar con un monstruo como Horacio.
También existen los superhéroes que llegan para salvarte cuando ya no podes mas y lo único que queda es llorar. Pablo Zamboni es el superhéroe que me sacó las papas del horno.
También me dio una mano Sebastián Barreiro… pero a él no se bien que papel le toca en esta mitología... sólo se que siempre está ahí cuando lo necesito, apoyando ya sea con una opinión a tiempo o con el terrible talento que Zeus le dió!
Gracias a los tres.
Y a mi familia que me bancó el humor de perros que tuve todo ese tiempo.